Ecos de un pasado complejo
El aire pesado y el olor a tinta de imprenta y humedad de la delegación central de policía se sintieron milagrosamente frescos cuando las puertas de cristal se abrieron para Taylor. Tras horas de encierro injusto en un calabozo frío, el joven empresario ajustó los botones de su saco, inhalando profundamente mientras caminaba hacia la recepción. El sello de liberación oficial estaba impreso en su expediente: inocente de todo cargo, víctima de una burda conspiración.
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