La sombra del pasado y las dudas del espejo
El aire de la tarde en el jardín principal de la mansión Blackwood era fresco y sereno. Elena permanecía sentada en un elaborado banco de hierro forjado bajo la sombra protectora de una pérgola cubierta de glicinias. Sobre su regazo descansaba una novela cuya lectura apenas lograba distraerla de la rutina. La brisa suave mecía las hojas y el ambiente transmitía una paz casi perfecta, hasta que el sonido rítmico de unos pasos apresurados interrumpió la