El Peso de la Ceguera
La cafetería del hospital San Lucas estaba casi desierta a esa hora de la mañana. El aroma a café cargado y el zumbido constante de una nevera exhibidora de fondo eran los únicos elementos que acompañaban la tensa quietud del lugar. Sentada junto a la ventana que daba al estacionamiento, Victoria Blackwood sostenía una taza de porcelana entre sus manos temblorosas. No le había dado un solo sorbo. Sus ojos fijos en el vacío del ventanal delataban la tormenta interna que la