: Caída en Flagrancia
En la suite de cuidados intensivos, el silencio parecía haberse vuelto más denso, casi sólido. Flor Valenti sostenía la jeringa con una mano que, a pesar de su habitual frialdad, vibraba con una sutil descarga de adrenalina. Frente a ella, el cuerpo inerte de Alexander Blackwood reposaba bajo las sábanas blancas, ajeno al peligro mortal que se cernía sobre su vida. El monitor cardíaco continuaba con su rítmico e imperturbable pitido, marcando los segundos que le quedaban a