Capítulo 221: El umbral del veneno
Los primeros rayos del sol de la mañana atravesaron las persianas de la suite de cuidados intensivos, dibujando líneas doradas sobre el suelo de linóleo. El ambiente seguía impregnado del olor a antiséptico y del monótono e incesante pitido del monitor cardíaco. Elena estaba sentada en la misma silla metálica al lado de la cama, con los dedos entrelazados alrededor de la mano inmóvil de Alexander Blackwood. Había pasado las últimas horas vigilando cada uno de