Ya era de madrugada cuando Rossi me hizo prisionera, así que me quede dando vueltas por aquella mazmorra como una fiera que está encerrada en una jaula. Cuando ya entraba el sol por las ventanas que habían, escuche que alguien abría aquella puerta, escuchando como alguien bajaba las escaleras, dandome cuenta de que era Máximo el que entraba en la mazmorra
— Buenos días, espero que hayas dormido bien, aqui te traigo el desayuno, creo que necesitaras comer algo, para lo que te espera mi querida A