Me desperté por la mañana, con la luz que entraba de la ventana que tenía aquella habitación sintiendo el brazo desnudo de mi esposo rodeando mi cintura, me intente incorporar muy despacio para no despertarlo pero al ir a levantarme, Giuseppe me atrajo a su cuerpo, quedando mis pechos desnudos encima de su abdomen duro y musculoso.
— ¿A dónde crees que va, mi preciosa esposa? — me pregunto, besando mi cuello con sus ardientes labios
— Voy al cuarto de baño, necesito una buena ducha — le respond