Ya estaba la mesa preparada para sentarnos a comer, cuando empezamos a escuchar las risas y las voces de mi hermana Carlota y de Cintya, la hermana de Giuseppe en la entrada de la casa, y entrando las dos al salón seguidamente, echandose mi hermana a mis brazos cuando me vio, besando mis mejillas
— Hermanita qué alegría, ¿has venido para quedarte por fin en casa? — me pregunto haciéndome reír
— Hola Cintya cariño y no Carlota, he venido para pasar unos días con mi familia — respondí
— Oh no Ar