Al día siguiente y como me dijo la madre de mi esposo Giuseppe me llamó para que fuera a su empresa, mandándome su ubicación por mensaje en mi teléfono. Giuseppe se marchó esa mañana de nuestra casa muy temprano y como siempre hacía, no me dijo a dónde iba, yo me duche y me vesti acercandome después a la cocina para tomarme el café que necesitaba para poder soportar la mañana.
— Buenos dias Renata, hoy necesito un café bien cargado — le dije
— ¿No has podido dormir bien mi niña? — pregunto
— No