Mundo ficciónIniciar sesiónEl lugar estaba cargado de humo de cigarrillo. El calor comenzaba a ser intenso y el sudor emanado de los cuerpos en movimiento propinaba una bofetada a cualquiera que llegará del exterior. Era uno de los días buenos en “El Monje Loco” y lo lógico era pensar que, Efraín Velásquez, dueño y orgulloso propietario, se sintiera más que contento, pero la realidad era distinta, a pesar de su aparente buena racha, el asedio del hombre de co







