Mundo ficciónIniciar sesiónRosella llegó a Tokio al día siguiente. Era mediodía y el sol brillaba con un esplendor majestuoso, un halo de luz rodeaba el astro rey, o al menos, eso le pareció a ella.
Se dirigió al hotel donde Costa estaba hospedado. Abordó el famoso tren bala de Japón, el shinkansen desde la estación Tokio, y al igual que la primera vez que lo siguió a México, llevaba abierto el traductor en su teléfono mó







