Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente, Adair se despertó primero. La cabeza de Caeli descansaba en su pecho, movido por suaves respiraciones. Una manta los cubría a los dos; pero Adair podía sentir el cuerpo desnudo de Caeli pegado al suyo. Aunque él mismo, aún llevaba la ropa interior medio puesta. La oscuridad que atravesaba la ventana era el aviso de que todavía era muy temprano; sin embargo, Adair sentía que ya había dormido lo suficiente.







