El chico castaño sigue mirándome de lo más normal en el mundo. Sus ojos chocolate me miran con tanta tranquilidad, que me hace sentir como una estúpida por tomarle tanta importancia al hecho de que uno de mis trabajadores, es también, el amigo del narcotraficante con el que ahora, yo también ando involucrada. Aunque al inicio haya sido contra mi voluntad.
—¿Ustedes se conocen? —interviene Zack, mirándonos de hito en hito a Michael y a mí.
—Me sorprendes Zack. Porqué, por un momento creí que tú