Capítulo 36. El Juego de las Apariencias.
POV Jeremy.
La soledad del apartamento se había vuelto un castigo constante. Mía ya no vivía aquí, y la pila de documentos legales con las exigencias de su abogado crecía día a día.
Mi vida se había reducido a navegar por los pasillos de "Productos Menores" en la Corporación Walton y a discutir con mi abogado sobre cómo minimizar las pérdidas del divorcio.
Yo intentaba ignorar los murmullos de mis excolegas que pasaban por mi cubículo, mi abogado, el señor Romero, me llamó con urgencia.
—Jeremy