Ryden
Le entrego la mayor parte del control a Maddox. Su aroma nos está volviendo locos a los dos; ninguno podemos saciarnos de él. No sé si es por el celo o simplemente su aroma natural.
Su cuerpo se tensa alrededor de mí y ronronea mientras acompasa cada una de mis embestidas. Me aprieta tan fuerte que roza el dolor.
Cuanto más se contrae su sexo, más duro me pongo; agarro sus caderas, las garras se hunden ligeramente en su piel para tener mejor agarre. Una parte de mí se pregunta si estoy siendo demasiado brusco, pero ese pensamiento se hace añicos cuando ella cruza con más fuerza las piernas a mi alrededor, desesperada por que la devore.
Curaré cualquier marca que le deje cuando terminemos. Ahora solo importa este instante… bueno, más que un instante. Vamos a estar así durante horas, hasta que su calor ardiente y resbaladizo se calme.
En este estado apenas puede hablar, pero no necesito palabras para saber lo que necesita. Se retuerce y se empala una y otra vez sobre mí, con tan