Elizabeth
Temprano en la mañana recibí al médico, que fue a mi habitación para darme una buena noticia, es decir, pensó que sería una buena noticia para mí...
– Buenos días, Elizabeth, te daré de alta mañana mismo, ya estás bien y en unos meses te haremos una radiografía antes de quitarte el yeso. Ten cuidado y trata de no apoyarte demasiado en esa pierna.
Fue inútil tratar de ocultar lo malo que era para lo que tenía en mente.
- Está bien doctor, gracias.
- Parece que no estabas muy feliz