Capítulo 47

Se levantó y los dos se despidieron con un apretón de manos y una mirada penetrante de él hacia ella. El comisario se quedó en su sala oliendo su propia mano mientras el escribano sonreía discretamente de su cara y pedía entrar.

- ¿Puedo entrar ahora?

- ¡Si deshaces esa estúpida sonrisa, sí, entra!

- Sin duda es una mujer hermosa.

- ¿Linda? - El comisario sonrió. - Linda no es la palabra ideal para definir a Elizabeth.

- ¿Y cuál sería delegado?

- Sublime, ella es una mujer sublime.

Elizabeth

La
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