Elizabeth
Lo abracé, sentía su barba rozando mi cuello y me daba escalofríos. Nos besamos tanto que perdí la noción del tiempo y del espacio, ya estaba oscuro y él ni siquiera recordaba volver a casa también, hice unas palomitas y vimos una película y nos vimos como una pareja en un viernes lluvioso. Su teléfono ha sonado...
Miró sin avergonzarse ni tratar de ocultarme el nombre del contacto que llamaba por él: Anastasia, tal vez quería ponerme celoso.
- Puede contestar, debe ser algo important