CAPITULO VII
MAGDALENA, EL NEXO
Magdalena se despertó con la boca seca, y un dolor de cabeza que repetía cada vez que dormía demasiado. Miró su reloj de pulsera, y comprobó que eran más de las nueve, llamó a su asistente que siempre puntual se presentaba para ayudarle a las ocho y media. Rafael penetró en la salita en la que ella solía leer hasta altas horas de la madrugada, y le regañó como una vez más. Necesitaba descansar y su costumbre de alargar sus horas de lectura le perjudicaba. Rafae