75 - Es mi culpa.
La madre de Roberto escuchó el ruido justo cuando estaba a punto de cerrar la puerta de la casa. Era un crujido apenas perceptible, pero suficiente para alertar todos sus sentidos. El corazón le latía con fuerza mientras miraba a su alrededor, tratando de identificar el origen del sonido.
Era una noche oscura, iluminada solo por la luz de la luna que se filtraba entre las ramas de los árboles. La madre de Roberto sabía que no podía permitirse ser descubierta. Tomó una decisión drástica: tomaría