57 - Sal de ahí, Roberto.
El tiempo corría implacablemente mientras Leandro y su equipo continuaban con su desesperada búsqueda de Jazmín. Cada calle, cada edificio, cada rincón de la ciudad fue escudriñado en busca de cualquier indicio que pudiera llevarlos hasta ella. Sin embargo, la angustia crecía con cada minuto que pasaba sin noticias de su paradero.
En medio de la tensión y la incertidumbre, su mejor amigo se acercó a él con una mirada sombría en el rostro.
— Lo siento, amigo — comenzó, su voz cargada de pesar —