Jazmín salió del almacén, su mente hecha un torbellino tras la confrontación con sus tíos. La revelación de la verdad y las circunstancias que rodeaban a su madre la habían dejado con una mezcla de emociones intensas. Oliver, siempre atento a sus necesidades, la esperaba junto al coche.
— Al hotel, Oliver — ordenó Jazmín, su voz firme.
— Sí, señora — respondió Oliver, abriendo la puerta del coche para ella.
Una vez que se pusieron en marcha, Jazmín se sumergió en sus pensamientos. El trayecto a