163 - Quiero su cabeza.
Jazmín se quedó allí, temblando, su corazón latiendo frenéticamente. La figura que había disparado se acercó, revelándose como Fabio. Bajó el arma, su rostro pálido pero decidido.
— ¿Estás bien, señora Belmont? — preguntó con preocupación, acercándose a ella.
Jazmín asintió débilmente, sus piernas casi cediendo bajo ella.
— Sí... sí, estoy bien — murmuró, aunque su voz no tenía mucha convicción. El terror de ese momento aún la envolvía, y las lágrimas empezaban a acumularse en sus ojos —. Ella