Esos comentarios que salían de la boca de su tía, para una invitación familiar, cuando justamente, es un día para humillarla, la hizo tomar una decisión.
Sacó el celular y marcó el número de su jefe, quien atendió de inmediato.
— Jazmín.
— Sí, acepto. Acepto ser tu esposa, pero con una condición. — Una sonrisa se formó en los labios del hombre al oír aquella respuesta.
— Soy todo oídos, señorita Machado — respondió.
— Nadie debe saberlo, y no porque no quiera, sino porque estoy investigand