Por Florencia
Llegó el momento de presentarnos delante de la jueza para que Alejo le diera su apellido a nuestra hija.
Conocí a los padres de Alejo, mejor dicho, hablé con ellos, porque ya los conocía de vista y hasta los saludaba cuándo era chica.
Cuándo vieron mi hija, las lágrimas de Isabella, la madre de Alejo, se hicieron presentes, también a su padre se le llenaron los ojos de lágrimas, la besaron y abrazaron con mucho cariño, también lo hicieron conmigo.
Isabella me dijo que cuente siemp