ALEJANDRO
La mejor palabra para describir cómo sobreviví la mañana sería piloto automático.
Reuniones, decisiones, documentos que necesitaban firma, Carlos apareciendo y desapareciendo con esa eficiencia silenciosa que siempre había apreciado porque significaba que no tenía que fingir nada más allá del mínimo indispensable de estar presente y funcional.
Estaba funcional, aunque apenas, pero estaba.
La propuesta Fuentes regresó revisada y la miré aproximadamente cuatro minutos antes de aprobarla