JAVIER
Me desperté con la cena todavía pesándome.
No una resaca, no había bebido suficiente para eso, solo la pesadez particular de una noche que tenía demasiadas cosas y no suficiente espacio para procesar ninguna de ellas correctamente.
Catalina al otro lado de esa mesa.
Las cuatro palabras de Marisol.
Y Alejandro, sentado ahí anunciando su boda como si fuera otro punto más en su agenda, tranquilo y seguro y completamente en control como siempre lo había sido, como siempre había sido, como yo