Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido del retumbar de aquella pelota en la pared era constante y sin ninguna falta, la persona quien estaba haciendo ese ruido parecía que no le importaba que su jefe cerrara sus ojos cada vez que escuchaba aquel ruido. Parecía que lo estaba haciendo apropósito…
La paciencia de Matthew se iba con cada golpe que daba la pelota…
Un golpe…
Dos golpes…
Tres golpes…
Cuatro golpes…
Cinco golpes…
— ¿¡Puedes dejar esa mier







