Luna se quedó estática con su rostro rojo de la pena, además de reprochar a sí misma que le gusto todo lo que vio, Paul la volvería loca con estos últimos días.
Ella con su barbilla en alto salió hasta la cocina en donde encontró al hombre lavando las frutas y picándole.
—¿Necesitas ayuda? — Aun con pena, pero debe dejar todo atrás, ella es una mujer adulta y tiene que saber manejar sus emociones y más delante de este hombre tan guapo.
—Si, ven y me ayudas, podrías probar las uvas— Paul le dio