Aun con la intriga de que si Lisa aún era señorita o no, Bruno subió a devorar los carnosos labios de la joven hasta situarse en la entrada principal, el deseo de Lisa era tan grande hacia Bruno que no le importaba sentir dolor alguno con tal de sentir como él puede estar dentro de ella.
—¿Estás preparada? — Bruno hizo la pequeña pregunta que desató el deseo de la mujer.
—Desde que te vi la primera vez con mi hermano supe que estaría preparada siempre para ti— colocando sus manos en la espalda