PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
Calor. Así es como me sentía, y no del tipo agradable. Del tipo que me pinchaba bajo la piel.
El aire acondicionado estaba a toda potencia y las ventanas también estaban abiertas. Podría fingir que eran los nervios por las preguntas, pero sabía que no era así.
Emilio estaba recostado en el hueco de la L del sofá, con un brazo estirado a lo largo del respaldo, mientras yo estaba acurrucada a su lado. No apoyada en él, pero lo suficientemente cerca como para sentir e