PUNTO DE VISTA DE EMILIO
El mundo se tiñó de rojo. No sentía que mis piernas se movieran. En un segundo estaba de pie y al siguiente estaba en el suelo con Red en mis brazos.
Su cabeza se apoyaba contra mi hombro como si hubiera olvidado cómo mantenerse consciente.
Quizás esos hipnotizantes ojos celestes se abrirían en cualquier momento, oscureciéndose como un mar tormentoso al verme sosteniéndola. Entonces, me susurraría que la bajara de una puta vez.
No me importaría. Nunca me importó.
—I