Me siento como en casa.
PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
El ascensor se cerró detrás de mí con una firmeza que me resultaba demasiado familiar, conduciéndome a un vestíbulo privado.
Emilio estaba de pie junto al arco abierto que daba paso a la suite principal. Otro espacio nuevo. Otra actuación. Esta vez, no actuaba para mi padre, sino para mí misma.
El vestíbulo era del tamaño de una pequeña sala de estar, con suelo de mármol, una elegante mesa consola y una lámpara de araña lo suficientemente grande como para caber en l