¡Margot se quedó en shock, ante las palabras de su marido!
—Por el momento es todo lo que puedo decirte —continuó Bastien, con esa voz baja que sabía manejar cuando necesitaba que le creyeran—. Más tarde, en mi oficina, o mañana con calma, puedo mostrarte pruebas. Quiero que las veas conmigo, sin interrupciones. Te dejarán segura de lo que digo.
Margot parpadeó, incrédula, con las pestañas húmedas aún.
—Entonces dilo ahora —pidió ella con la voz ligeramente temblorosa—. Si ya empezaste… t