>>> Margot Delacroix:
Él no me respondió. Simplemente me miró fijo, con esos ojos azules tan intensos que parecían leerme hasta el alma… y luego, suspiró.
Se recostó de su lado de la cama, y yo me acomodé con mis bebés en el centro, aferrándome a ellos como si fueran mi único escudo.
La noche apenas comenzaba.
……..
Pero Bianca no dejaba de inquietarse.
—Shhh… mi niña, tranquila, tranquila… —la mecí contra mi pecho, acariciando su cabecita suave—. Estoy aquí, mamá está contigo…
¡Pero era