Mundo ficciónIniciar sesiónTras la cena del jueves, donde casi todas confesaron sus verdades a medias Prisilla se sintió un poco menos miserable, saberse acompañada en la desgracia hizo que el sabor fuese menos amargo, sin que importara lo terrible que sonara lo que estaba pensando ―aunque se cuidaba de no decirlo en voz alta―; por eso, esa noche se devolvió justo antes de montarse en su auto, diciéndole a Julia y Ana que le llevaría un postre a Eloise y Verónica, su niñ







