Capítulo 30 - Parte 2
Había olvidado mi arma en el coche.
¿Qué coño iba a usar para amenazar a Elena si la encontraba primero? Me di una palmada mental en la cara.
Siguió follándola, más despacio ahora, como si quisiera dejar claro algo. Ella gimió, todavía empalada.
—Ven aquí —ordenó.
No me moví.
Amartilló el arma.
—Ahora.
Caminé hacia delante con las piernas entumecidas. Elena levantó la cabeza y me vio. Tenía los ojos vidriosos, labios hinchados, pero había un destello de algo: ¿arrepentimie