La palabra inocente resonó nuevamente en la sala de juzgado, ambos matrimonios Rivera movían su cabeza de un lado hacia el otro en un evidente gesto de desaprobación.
— Bien, ahora vamos con la señorita Soledad Hernández. De hecho este es el más corto, agresión a una mujer embarazada y debido a esto la señora De Rivera por poco pierde a uno de sus trillizos; supongo que aquí se puede decir que la acusada se declara inocente.
— Así es su señoría — el abogado defensor habló mientras alisaba su