— Deja de molestar a la señorita Adams, ella se encuentra cansada por tantas cosas que pasaron hoy y lo mejor es que la dejes descansar de una buena vez.
En el momento que Sebastián acarició la mejilla de Jake y acercó sus labios a su rostro fue que lo soltó como si el diablo fuera amenazado con agua bendita, Lauren solamente sintió como su rostro se puso rojo hasta las orejas y miró a su jefe caminando en su dirección.
— Hola Lauren, entonces quiero que me respondas lo que te he preguntado —