LYNETTE
HORAS ANTES
No importa que ahora esté a unos minutos de llegar al cuartel general, no, mi corazón sigue latiendo con fuerza, me duele le pecho no solo por las marcas que me hizo Brentt, sino, porque me volví a despedir de mis pequeños,
—Estamos a cinco minutos —me dice el hombre que va al volante, sin atreverse a mirarme a los ojos y algo me dice que se debe a que Brentt le advirtió sobre no verme.
Lo tuve tan cerca de mí que la piel se me erizó lo suficiente como para que él se diera