Mundo ficciónIniciar sesiónRayan oyó el celular al lado de su cabeza y le puso, con fuerza, la almohada por encima en un intento de opacar el ruidoso sonido del timbre. Gruñó cuando este no se opacó ni siquiera después de cinco minutos. Insistentes tan tempranos y no era su padre pues para él tenía un timbre especial.







