Alex esperaba que las ambulancias acabaran de llegar de una vez. Su mano entrelazaba los dedos con su hijo y apenas podía contener las lágrimas que corría de sus ojos al ver el estado de los brazos de su cachorra grande.
-Mi pequeño- besó la sien de él con cariño mientras Sheldon terminaba de secarle los pies a Rayan, dentro de la habitación de este.
Entre los dos alfas le habían quitado la ropa empapada y cambiado de pantalón. No habían tocado sus brazos a menos que fuera mantenerlos cubiertos