Sheldon metió la llave en la cerradura de la puerta de Rayan pero quien empujó y entró primero fue Alex, que no dudó en correr hacia el interior en busca de su hijo. Sheldon no se lo impidió. En ese momento donde seguramente su hijo tenía la cabeza caliente solo el olor de madre omega era un capullo protector y al que posiblemente no atacaría.
Igual siguió a su omega al interior rápidamente notando como Alex solo le gruñó a la omega que lloraba aún en una esquina del sofá, ante de seguir en dirección al baño.
Sheldon se detuvo en la sala y giró su cabeza en dirección a la omega.
-Que hayas aparecido en la vida de mi hijo no significa que puedes hacer lo que te venga en gana- le gruñó- No te muevas de ahí.
En ese momento Sheldon estaba muy sensible. No solo su pareja se había alterado al enterarse que su hijo estaba en mal estado, Rayan... ya de por si estaba fuera de sus cabales con el tema de Leticia. Y juraba que nunca lo había visto tan enamorado en su vida.
Alguien con el orgullo