Ah, se sentía mucho mejor. Suspiró recostada en el asiento del taxi que había pedido para que lo llevara a su destino. Al menos así despejaría, después en la noche cenaría en un restaurante en la terraza aun si era ella sola, y después saldría de compras nocturnas para volver en la noche. Estuvo tentada a llamar a Leticia y que la acompañara, pero su prima ya tenía bastantes problemas con su maldito alfa calenturiento como para molestarla más.
Solo no se esperó que, en pleno trayecto, una vez q