Gavel sintió que alguien tocaba su hombro antes de abrir los ojos de golpe. Había estado tanto tiempo en su trabajo que sus instintos se activaban solo por reflejo. Por suerte al sentir el olor y calor familiar del presente cerca se calmó. Sobre todo, porque estaba mucho más alerta de lo normal. Cerca de él estaba su pareja.
-Buenos días grandulón- la voz era cálida.
Gavel se enderezó soltando de forma renuente los dedos de Cassandra que había tomado toda la noche y bostezó estirando su cuerpo