— Ya como que se me está haciendo costumbre dejar la puerta abierta— dijo Charlie más aliviada— estaba repitiendo en voz alta frases para no ser otra vez engañada.
— Amor, ¿por qué no vives tu momento? Ya deja de atormentarte con éso, si es por Austin, en algún momento dejaras de amarlo, y yo de verdad quiero que disfrutes de la vida conmigo, que estudies, salgas a divertirte — dijo él— por cierto, ¿podemos salir a cenar ésta noche? Después vamos a bailar; ¿qué te parece?
— ¡Ay Nathan, es fá