Después del desayuno todos los que estaban con Nathan salieron a ocuparse de lo decidido la noche anterior, mientras Benjamín decía a su madre:
— Me parece que cuatro días es demasiado tiempo para estar alimentando a esa mujer y su mocoso.
— Tu deberías aprender a controlar ese mal genio y tener más paciencia, ya di mi palabra y así será, ¿porque no pediste de una vez una buena cantidad de dinero?— reprochó Meredith— ¡Cincuenta millones para Nathan es como sacar una tajada de un gran pastel