— ¿No confías en tú mujer? ¿Este es el respeto hacia mi hija que me prometiste en Rusia días antes de su boda?. Recuerdo cuando me llevaste a tu despacho para conversar conmigo porque querías hacer las cosas bien. Juraste que cuidarias a Arabella con tu propia vida si era necesario, que te gustaba que la mirarán porque te satisfacía estar de la mano de ella y los otros muriéndose de envidia, que confiarías en ella porque te demostró que te amaba. ¿Dónde está el juramento que me profesaste? ¿Qué