Cansada de dar tantas vueltas por el jardín, decidi tumbarme un rato en el césped, dejando que el sol, me impregnaba con su luz. Me puse la mano en mi cabeza, tapando mis ojos, cuando escuche la voz de Devon a mi lado, giré la cabeza viendo que se había sentado en el césped
— Ven vamos a la piscina, hace mucha calor y te vas a quemar — me dijo
— Estoy bien aquí, gracias, ademas no me apetece bañarme ahora — respondí
— Ven acompáñame, tengo un regalo para ti — me dijo cogiendo mis manos, poniend