— Alice, ponte de pie — me dijo Devon
— Dejalaen paz a ella, ni se te ocurra hacerle daño — le contestó Marco
— Marco, ella debe de obedecerme, acepto cuando se casó con su esposo y Alice lo sabe muy bien ¿verdad Alice? — me pregunto
— Si Líder, debo obediencia — le dije, mirándome Marco algo extrañado
— Alice,pon tus manos en el sofá y enséñame tus nalgas, !!AHORA ¡¡ – me gritó
— No Alice, por favor, no lo hagas — me dijo Marco
— No tiene elección Marco, es mia y tu no eres nadie para ella — l